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Retomar la rutina siempre será retador, sin importar la edad que se tenga. Si a ello le sumamos que, en los últimos dos años hemos vivido en medio de una pandemia, resulta más que comprensible que este regreso a clases genere una mayor incertidumbre y miedo en las niñas y los niños.

Lidiar con emociones y sentimientos de estrés, frustración, enojo, miedo, tristeza o angustia, obligará a los adultos a tener que canalizar de forma adecuada el sentir de los y las infantes. Es importante recordar que ellos vienen de un largo periodo en el que la socialización con otros era casi nula, por lo que la vuelta a clases replantea el proceso de adaptación.

Como docente, nuestra labor también debe estar enfocada en hacer que esta “separación” de quienes los rodean habitualmente no genere tanta ansiedad, y para ello deberemos recurrir a que la estancia en la institución educativa nos permita incentivar un sano y entretenido aprendizaje, por medio de la curiosidad y el interés.

A esto se suma también la necesidad de promover espacios socioemocionales, en los que sea posible que los niños y las niñas puedan expresar sus emociones, al mismo tiempo que van conociendo la mejor forma de manejarlas y gestionarlas. Es importante incentivar la escucha activa y validar sus sentimientos, pues con ello contribuimos al desarrollo de la empatía y la comprensión entre todos.

Según la organización sin fines de lucro Child Mind Institute, para lograr que este proceso sea menos traumático para todos los involucrados es recomendable aplicar los siguientes consejos:

  • Valide sus sentimientos: Es preocupante cuando los niños son apegados o temen separarse de usted, pero es importante que los padres se mantengan calmados y positivos. Se debe dar ese espacio para que ellos puedan expresarse, pero sin fomentar sus miedos, y más bien redirigir la atención a qué pueden hacer al respecto. 
  • Establezca el tono: El pensamiento más importante sobre el regreso a la escuela es que los padres lideren el cambio. Si usted lidera con su propia ansiedad, solo creará más ansiedad, por lo que es recomendable que usted diga lo que sabe, responda preguntas y actúe de manera calmada, incluso cuando no lo está.
  • Ayúdelos a pensar positivo: A los niños y las niñas que están preocupados por la separación, les ayuda saber qué está haciendo usted mientras ellos están fuera de casa, y cómo se mantiene a salvo. Los objetos de transición pueden ser muy útiles para que se sientan conectados con su hogar. Un objeto de transición puede ser cualquier cosa que ayude a su hijo o hija a sentirse conectado con usted cuando están separados: una piedra, un botón, un pañuelo. 
  • Practiquen la separación: Los expertos sugieren practicar la separación, comenzando con pequeños pasos y desarrollando poco a poco la tolerancia hacia una mayor independencia.
  • Tengan una rutina: Asegurarse de que su hijo o hija tenga una rutina predecible antes de ir a la escuela, ya que esto puede ayudarlos a sentirse más seguros. 

¿Cuándo debería buscar ayuda?: Los niños y las niñas que tienen problemas para separarse a menudo solo necesitan tiempo y el apoyo de los padres y los maestros para adaptarse. Pero si siguen teniendo crisis severas al momento de dejarlos en la escuela por más de dos o tres semanas, y no puede recuperarse o, incluso, permanecer en la escuela durante este tiempo, entonces buscar ayuda con un especialista puede marcar una gran diferencia.