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Establecer este tipo de prácticas desde el nacimiento favorece el equilibrio emocional, provee a los menores un entorno organizado y facilita la convivencia familiar.

En la dinámica que vivimos hoy, establecer rutinas podría ser algo complicado porque al no tener que salir de casa, posiblemente algunos horarios familiares se han visto desfasados. Sin embargo, muchos estudios han demostrado la importancia de crear rutinas, implementarlas y mantenerlas en el tiempo, ya que los beneficios emocionales y físicos en los niños -y también de los adultos- están comprobados. Además, cuando todos en casa saben lo que tienen que hacer y cuándo lo deben hacer, la dinámica familiar se vuelve mucho más llevadera. 

“La principal característica de las rutinas es que son repetitivas y, por lo tanto, predecibles, esto le da al niño un sentimiento de seguridad con respecto a sí mismo y a su entorno. El niño sabe lo que se espera de él y de igual forma espera otras acciones de las personas con las que convive”, comenta Rebeca Chavarría C., educadora y directora general de Bright Spot. 

Por otra parte, el educador austríaco, Rudolf Driekurs, quien ha realizado muchas publicaciones sobre la disciplina positiva, considera realmente importante establecer rutinas en los pequeños desde la primera infancia: “La rutina diaria es para los niños lo que las paredes son para una casa, les da fronteras y dimensión a la vida. La rutina da una sensación de seguridad. La rutina establecida da un sentido de orden del cual nace la libertad”, afirma.

¿Qué hace una rutina en el cerebro de un niño? El tener una serie de tareas que se hacen de forma repetida le da al cerebro humano estructura. Los niños cuando son muy pequeños no tienen idea de qué es el tiempo. Su día se estructura y define por medio de las tareas que realizan a diario: la hora de levantarse, el momento del baño, el tiempo de comida, el ratito de juego, entre otras muchas tareas que realiza a diario. Por eso es tan importante la disciplina y la constancia.   

“Al realizar las actividades en forma de rituales diarios,  el niño va creándose un esquema interno y va estableciendo hábitos.  Es decir, esto va a favorecer que el niño adquiera actitudes o comportamientos que le van a permitir adquirir destrezas y aprendizajes que le van a resultar útiles para otras situaciones de la vida diaria”, detalla la revista digital efisiopediatric.com en su artículo ¿Por qué son importantes las rutinas y hábitos para los niños?

¿Qué actividades deberían establecerse como rutinas? Cada familia debería determinar según sus necesidades cuáles son las rutinas que entran en su esquema diario. La mayoría de especialistas aconseja comenzar por las rutinas básicas como baño, lavado de dientes, tiempo de comidas, horas de juego o siesta. Sin embargo, conforme los niños van creciendo pueden ir agregando cualquier otra que crean conveniente, por ejemplo, tiempo de lectura, tiempo para salir a pasear el perro, rutinas de ejercicios, horario de ayuda en las tareas de la casa, o días para salir a comer juntos. 

Finalmente, otros de los beneficios que pueden deducirse de las rutinas es que facilitan la dinámica de convivencia especialmente en tiempos de confinamiento pues cada uno de los miembros de la casa tiene claro qué es lo que tiene que hacer en qué momento, esto evita discusiones y fortalece el sentimiento de pertenencia al grupo familiar.

Beneficios de las rutinas

  1. Permite desarrollar una personalidad estructurada.
  2. Da seguridad. El niño sabe qué tiene que hacer y cuándo. 
  3. Da la noción de tiempo, por lo tanto, ayuda a que el individuo aprenda a organizarse y planificar.
  4. Ayuda en la convivencia familiar y da sentimiento de pertenencia al grupo familiar. 
  5. Favorece la salud. Al organizar los tiempos de comida, las horas de sueño o los días de ejercicio, es probable que el niño no se salte comidas o que duerma pocas horas. 

Fuente: Rebeca Chavarría C., educadora y directora general de Bright Spot.