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Mejorar el aprendizaje y la convivencia de los y las estudiantes, a partir del compromiso y la participación educativa de la comunidad, estableciendo objetivos comunes, es la razón de ser de las Comunidades de Aprendizaje, según el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), ubicado en Argentina, país en el que viene implementando este modelo desde el año 2015.

Esta metodología trabaja bajo la premisa de que el aprendizaje debe ser dialógico y  puesto en práctica, tanto en la escuela como en el hogar, de forma tan sencilla como reunir a cinco o seis personas con conocimientos distintos, para potencias sus interacciones y sus puntos de vista sobre un tema. 

Según la página web Inspiratics, para introducir la Comunidad de Aprendizaje a un centro de enseñanza se deben tomar en cuenta aspectos como la sensibilización, al reunir a todos los miembros que formarán parte de la iniciativa con el objetivo de explicar de qué se trata el proyecto, recopilar información acerca de la misma y llevar a cabo una formación con las personas participantes.

A esto se suma también la toma de decisiones al consultar a todos los órganos que formarán parte e, incluso, a la Consejería de Educación competente. Por último, establecer las prioridades al analizar las propuestas surgidas en la etapa anterior para su aplicación real en el centro y la planificación con un plan de actuación para llevarlos a cabo.

“Las Comunidades de Aprendizaje permiten que quienes la integran puedan trabajar unidos por metas compartidas, esto al definir los objetivos con la participación de todos los miembros. Para lograrlo es esencial promover un diálogo crítico, igualitario y muy reflexivo, en donde se promueve el aporte de personas de distintos grupos y con diferencias culturales”, afirmó Rebeca Chavarría, educadora y directora general de Bright Spot Learning Center.

El Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigaciones Pedagógicas (CPEIP) del Ministerio de Educación de Chile, que ha implementado en los últimos años esta iniciativa, resume así las ventajas de contar con las Comunidades de Aprendizaje en las escuelas:

  1. Se forma un grupo con valores y normas compartidas, donde existen relaciones de confianza, apoyo mutuo y las decisiones se toman en conjunto. Es decir, hay trabajo en comunidad.
  2. Cuando los colegas colaboran entre sí, estos perfeccionan un cuerpo técnico y especializado de conocimiento, y aumentan su compromiso profesional.
  3. Los docentes aprenden de otros y con otros con el propósito de mejorar el aprendizaje de los estudiantes.
  4. Se generan discusiones productivas, lo que resulta desafiante pues se requiere del desarrollo y fortalecimiento de una serie de habilidades tanto a nivel individual como colectivo.
  5. Es una herramienta potente para la formación en servicio de profesoras y profesores en la escuela, por lo que el equipo directivo la puede declarar en el Plan Local de Formación.

Por su parte, el CIPPEC explica en un artículo publicado en su página web que en las Comunidades de Aprendizajes se desarrollan siete actuaciones educativas. La primera de ellas es que la participación educativa de la comunidad promueve la gestión democrática, a través de comisiones mixtas que involucran a toda la comunidad escolar en la toma de decisiones de la escuela.

El modelo dialógico de resolución de conflictos invita a establecer normas escolares a partir de un proceso dialógico y participativo de todos los miembros de la escuela y su comunidad, mientras que la biblioteca tutorizada extiende el horario escolar para ofrecer un espacio de fortalecimiento de los aprendizajes de las y los estudiantes. 

Las tertulias dialógicas literarias promueven encuentros en los que los participantes dialogan, reflexionan y construyen conocimiento a partir de la lectura compartida de obras de la literatura clásica. Los grupos interactivos son una forma inclusiva de organizar el aula que permite fomentar las interacciones y los vínculos solidarios entre las y los estudiantes. 

La formación pedagógica dialógica impulsa la formación docente continua a partir de la lectura dialógica y compartida de textos pedagógicos, mientras que la formación de familiares abre la escuela a la comunidad como un espacio para gestionar la formación de las familias en aquellos contenidos que deseen, promoviendo el aprendizaje con sentido y junto a otras personas. 

Es un hecho que las Comunidades de Aprendizaje se consolidan como ese método que promueve la enseñanza por medio del diálogo, al mismo tiempo que busca el éxito escolar y la sana convivencia de los y las estudiantes. El objetivo es que a través de su existencia se siga trabajando en el derecho que tienen los niños y las niñas de recibir una educación de calidad.