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Desde que están en el vientre de la madre, la música aporta innumerables beneficios a los bebés, pues permite estimularlos a partir de las 20 semanas de gestación y, según un estudio realizado por la Universidad de Leicester, desde que los niños tienen un año de edad son capaces de reconocer las melodías a las que fueron expuestos desde tres meses antes de nacer.

Es así como compartir con ellos distintos géneros musicales resulta esencial y útil en los procesos futuros relacionados con el lenguaje, la lectura y la escritura, contribuyendo a la actividad neuronal en los pequeños. A esto se suma también que, al prestarle atención a los sonidos y a las letras de las canciones, cuando crezcan serán más propensos a intentar recordarla y memorizarla.

De esta forma se fortalece la concentración, la atención y la memoria desde sus primeras etapas de desarrollo. Con ello lograrán mejorar la fluidez de su expresión, tanto corporal como lingüística, y comenzarán a experimentar una mayor comodidad y confianza al sentirse comprendidos a través de la música. 

“La música también refuerza la percepción auditiva y su expresión oral y corporal”

“Las canciones infantiles también nos permiten contribuir a la alfabetización de los niños, porque a través de ellas podemos hacer énfasis en las sílabas y repetirlas continuamente. Si, aunado a esto lo acompañamos con gestos, será mucho más fácil que los pequeños puedan comprender el significado de las palabras”, explicó Rebeca Chavarría, educadora y directora general de Bright Spot Learning Center.

El que ellos intenten seguir el ritmo de la música bailando, es otro de los beneficios, ya que con esto se fortalece su psicomotricidad, además de que al estar en constante movimiento su rendimiento físico mejorará, facilitando su sueño y disminuyendo su ansiedad o estrés. 

Un artículo publicado en el diario español El Mundo, resume los beneficios y principales aportes de la música a las distintas etapas de crecimiento en los niños:

1. Estimula el intelecto

La música ayuda al progreso de la capacidad intelectual, además de su concentración, aprendizaje y memoria. 

2. Desarrolla la creatividad

Como cualquier expresión artística, contribuye a potenciar la creatividad en edades tempranas. Esto se debe a que al escuchar música o tocar algún instrumento estimulamos el hemisferio derecho del cerebro, en el que encontramos aspectos cognitivos relacionados con la imaginación. 

3. Ayuda a la sociabilidad 

Los niños pueden llegar a convertirse en personas más sociables gracias a este tipo de arte, ya que con ella interactúan unos con otros sí y, en muchas ocasiones, trabajan en equipo y potencian valores como la amistad y la solidaridad.

4. Refuerza la expresión corporal 

Cantar, bailar o tocar un instrumento es una manera distinta de expresarse, y en la que el control del ritmo es imprescindible. De esta forma, se aprende lo que es la coordinación de forma individual o en equipo.

5. Reduce la ansiedad

Ayuda a generar endorfinas, más conocidas como la hormona de la felicidad. Por tanto, es beneficiosa para el estrés o la ansiedad.