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“¿Te has portado bien durante el año? Porque Santa te vigila siempre”, “Si no comes toda tu comida, no recibirás un premio”, “Debes de compartir, porque si no lo haces no llegarán más regalos en Navidad”. Esas son tan solo algunas de las frases que resultan muy frecuente escuchar cuando se acerca una de las épocas más esperadas por los niños y las niñas.

Lograr un cambio de hábito o conducta en el o la infante bajo amenaza, es considerado por especialistas en temas de crianza y educación como un grave error. Hacerlo solo será un reflejo de la poca credibilidad que tendremos ante el pequeño o la pequeña, porque el aprendizaje estará basado en el castigo.

Si en este escenario, se utilizan personajes imaginarios como Santa o Los Reyes Magos, que a lo largo de los años han sido presentados como muy cercanos y amorosos, resulta aún más contraproducente el uso del “chantaje emocional”. Con ello se estaría incentivando el cambio de conducta desde el miedo y el rechazo, y no a través de los valores y principios que deben ser inculcados desde temprana edad. 

“Si formamos parte de esos padres que hemos decidido continuar con el ritual mágico de Papa Noel o de los Reyes Magos, no podemos usarlos a nuestra conveniencia. La magia entonces es sagrada y el fin no justifica los medios. Nunca o casi nunca. En una sociedad basada en la abundancia de cosas y en la privación de contacto y presencia, propongo ‘utilizar’ estos ritos culturales para enseñar y transmitir a nuestros hijos la satisfacción y plenitud que produce la acción de dar, así como la de recibir”, escribió la psicóloga Olga Carmona en un artículo publicado en el diario El País

El recurrir a este tipo de “estrategias” para promover el buen comportamiento infantil, solo generará consecuencias negativas, entre las que se encuentran baja autoestima y poca seguridad en sí mismos. A esto se suma también que el mensaje que se les transmitirá es que solo se hace lo correcto cuando deseo recibir algo material a cambio.  

La plataforma web Criar con Sentido Común explica algunos de los motivos por lo que no es recomendable chantajear a los niños y niñas de esta forma, y menos durante Navidad. A continuación, le compartimos algunas de estas razones: 

  1. Los regalos no deberían ser el motivo de tomar decisiones correctas: Si enseñamos a los niños a actuar de forma correcta a cambio de regalos estamos fomentando que piensen que hacer las cosas bien merece un premio.
  2. Es fácil caer en la manipulación: Es una fórmula tan útil a corto plazo que corremos el riesgo de usarla no solo cuando están teniendo alguna conducta que puede o debe ser corregida, sino cada vez que queremos que hagan lo que les pidamos con rapidez.
  3. Les enseñamos a esconderse cuando cometan un error: Cuando les decimos que deben portarse bien porque los están mirando, les estamos diciendo que lo importante no es lo que somos ni lo que hacemos, sino lo que los demás ven y piensan de nosotros. 
  4. Es mentira y te hace perder credibilidad: Si la amenaza no se cumple perderás credibilidad ante sus ojos. 
  5. Rompemos la magia: Todas estas tradiciones en las que participan personajes mágicos son historias que pueden mantenerse en la infancia solo durante unos años. Después, cambiarán de etapa, el pensamiento lógico se instalará en sus cabecitas y comenzarán a hacer preguntas que pondrán fin a la fantasía.
  6. Sin saberlo podemos estar mermando su autoestima: Si nos pasamos el día recordándoles que estos personajes los están mirando o que no les van a traer nada si siguen portándose así, estamos contribuyendo a crear un concepto negativo sobre sí mismos. Te portas mal y tengo que recordártelo todo el tiempo.
  7. Acabarán sabiendo la verdad: No es lo mismo pensar que me mintieron para crearme una ilusión que pensar que lo hicieron para conseguir que hiciera todo lo que me pedían.